Desde hace unos años y actuálmente casi a diario, oímos hablar de un asunto que a todos nos interesa, pero que ninguno hacemos nada por remediarlo. Sí , el cambio climático nos afecta más de lo que pudiéramos pensar.
La prueba más cercana y sus consecuencias, las tenemos aquí mismo, en Extrulandia. Hoy lamentamos la pérdida de su ciudadanía de otro, diría yo, algo más que compañero Servilandiano.
Llegada la canícula (y eso que este verano esta siendo más benigno que el pasado), comienza el síndrome prevacacional. Finalizaciones de contratos temporales, y alguna sorpresiva rescisión de la ciudadanía, como la de nuestro amigo MIRANDA.
Todo hace presagiar que los pocos dias que faltan para las ansiadas vacaciones, serán, si cabe, aún más largos. Teniendo en cuenta, además y aprovecho para recordar a los compañeros y compañeras, que en poco tiempo nos han dejado, y en las circunstancias que han rodeado estas decisiones.
Al dolor que produce la ausencia de un compañero querido, hay que añadir el sentimiento de rabia emanado de las "notables" actuaciones de nuestro "preclaro caudillo". Ese ser despreciable, o debo decir despreciado, que cada dia me repugna más. No se puede pedir más de un servidor de la obra.
Sin mirar el mapa del tiempo, me aventuro a vaticinar la posibilidad de alguna tormenta tropical, ojalá y no se convierta en huracán.







