Me siento cual junco que nace
a orillas de una ribera,
que paciéntemente espera
alimentar al ganado que pace.
El viento en la sementera
curvo a mi cuerpo hace,
pero el fatal desenlace
llegará en edad postrera.
Ni vientos ni tempestades
doblegaron mi gallardía,
ojalá no llegue el día
que quiebre ante las maldades,
y si acaso sucedía
que, buscando las verdades,
topas con las adversidades:
¡Mece tu cuerpo con alegría!
07 julio 2006
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