06 julio 2006

¡A POR ELLOS!

Existen en el Ser Humano una serie de conductas o necesidades fisiológicas que, en diferente grado, son comunes a todas las personas. Concrétamente, a la que me refiero se le considera una de las "menos dignas" y, probáblemente, la más "escatológica". Sin duda se trata de la "defecación".
A principio de semana oía ciertos comentarios que, de igual modo que en otras ocasiones, tomaba con ciertas reservas. Hoy comprobaba su veracidad tras leer en el "Tablón de Anuncios" el "Edicto" promulgado por nuestro querido "Edil". Aún no se si el estupor que me provoca se debe al contenido del mismo, o quizá sea el dominio literario que de él se desprende y sin apenas faltas ortográficas.
Por enésima vez se atenta contra nuestros derechos. Ya no se trata de reclamar un simple trozo de papel, que se nos niega, sino de lo más elemental, básico e indispensable para que nos podamos seguir llamando personas, un poco de dignidad. Desconozco los aspectos legales al respecto y creo que va siendo hora de estar informado de lo que ocurre a nuestro alrededor. ¿Quién puede responder nuestras cuestiones?
En cualquier caso tengo claro una cosa, me niego a "defecar en cuclillas" sobre una placa o turco o como quiera que se llame. Recuerdo que de niño pasábamos los veranos en el pueblo de mi madre, y por aquella época en el medio rural y no tan rural, existían muchos sitios carentes de agua corriente, redes de saneamiento, baño, retrete, algunos sin suministro eléctrico y muchas más cosas que hoy nos parece existen desde siempre. En definitiva, cuando estaba allí si quería beber o lavarme tenía que ir a por agua al pozo, y si me apretaba la necesidad, al final del corral tras recorrer gallinero, cuadra y chiquero, se encontraba la esterquera, "estancia" que se limitaba a una pared levantada hasta media altura, construida con lajas y piedras de tipo pizarroso, sin ningún tipo de mortero. Ahí te encontrabas un lecho de paja y gozabas de un maravilloso rollo de papel higiénico. Personas allegadas a mí no disponían de esterquera, por lo que evacuaban a plena naturaleza, el reciclaje llevado a sus últimas consecuencias. Os lo aseguro, lo único que echaba en falta era mi váter, ni tele ni nada.
Creo que debemos estar informados de la legitimidad de hechos como el cierre de los únicos servicios que disponen de váteres. ¿Se pueden ejecutar ciertas acciones sin previo aviso? ¿Es posible querer eliminar unos minutos de bocadillo, derecho reflejado en el E.T.?
Por eso, mi reflexión es muy corta: ¡a por ellos! Y para que no os llaméis a error, os diré que el pronombre personal en tercera persona del plural no se refiere a personas, sino a aquellos de los que hablaba al comienzo, nuestros derechos.
Ruego la participación de todos aquellos/as que les apetezca hacerlo. Agradecería sobremanera cualquier asesoramiento legal.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo lo siento mucho por las limpiadoras ke no tienen culpa,pero como a mi me de un apretón de esos de los ke aki te pillan aki te matan,voy a poner las paredes marrones,y lo digo de verdad lo siento mucho,pero yo cuando cago CAGO...

Anónimo dijo...

ME PARECE PENOSO QUE EL PLENO SIGLO 21 AUN EXISTAN MENTES TAN ANTIGUAS Y ENFERMIZAS QUE NOS TRATEN COMO ANIMALES Y QUE CIENTOS DE PERSONAS DEFEQUEMOS EN 1 METRO CUADRADO SIN VENTILACION ,SIN PAPEL HIGIENICO.....

Anónimo dijo...

"el rebelde verde" es exactamente como dices,nos tratan como animales.
Estaría bueno ke Monchi-Tó nos hiciera tambien una de sus famosas estadísticas de cuantas veces vamos a jiñar...